opiniones, quejas y debate
La gente quiere opinar
BLOG

La reforma hotelera y la velocidad.-

Nos venimos encontrando en los últimos años con una realidad que nos preocupa en tanto que afecta a la forma de trabajar y al fondo de los resultados evaluados éstos en todos sus aspectos. ¿Cómo ejecutar la reforma de un establecimiento hotelero en menos de cuatro meses?

En un mercado maduro y completamente mediatizado por el factor precio, pretender conseguir que una obra de reforma además de integrar:

1. Buen precio (barato).
2. Que el producto instalado sea mejor que el antiguo (bueno).
3. Que el producto sea estéticamente bonito.

Lo haga con que se ejecute a la mayor velocidad posible nos lleva a la paradoja de la obra imperfecta. No es posible; el promotor, el propietario, el explotador del hotel o cualquiera de los actores implicados en las labores de contratar una obra de reforma deben interiorizar que manejar con éxito esas cuatro variables (precio, calidad, estética y velocidad) queda completamente alejado de cualquier lógica empresarial.

Aún así la mayoría de las empresas implicadas en los procesos de reformas, piénsese en constructoras, project managers, direcciones facultativas, proyectistas, instaladoras, distribuidores, fabricantes…, no hacemos más que entrar en ese juego con el consiguiente desgaste de nuestro personal y colaboradores y, la mayor parte de las veces, con el deterioro de nuestros márgenes mínimos de supervivencia empresarial y de imagen de marca ante los resultados finales.

Desde este artículo no es nuestro objetivo dar con la solución a este acuciante problema, entendemos perfectamente la posición de aquel que cierra sus instalaciones productivas y, por tanto, su fuente de ingresos para ejecutar una reforma aún parcial de sus edificaciones e instalaciones, pero de alguna manera y entre todos los implicados, debemos hacer un esfuerzo de coordinación a fin de evitar que factores ajenos al core de nuestros negocios acaben influenciando negativamente el resultado de nuestro trabajo.
Si repasamos, aún someramente, a todos los implicados, una buena reforma parte de un buen proyecto y de una buena planificación, sin ambos, con constantes cambios en el devenir de las obras, con continuas interferencias entre todos los actores implicados, con continuos problemas de coordinación que hacen que las obras no alcancen un ritmo adecuado y digo adecuado, no idóneo, resulta de todo punto imposible alcanzar un resultado satisfactorio ni para el cliente final, ni para los actores involucrados en el desarrollo del proyecto.
Otro aspecto a tener en cuenta en un momento donde para la ejecución de este tipo de obras se requiere de mano de obra de cierto nivel de cualificación, es la dificultad con la que nos encontramos las empresas para su contratación. En un país con una cifra de parados por encima de los cuatro millones, según cifras oficiales, resulta muy complicado conseguir un nivel mínimo de cualificación en nuestras nuevas contrataciones que garanticen una adecuada calidad en las obras y/o reformas que acometemos.
En resumen, desde el sector de la reforma tenemos que actuar sobre todos aquellos factores que influyen en el resultado final de una reforma, tanto aquellos endógenos al proceso como aquellos que, desde fuera, afectan al desarrollo de los mismos.

Publica tu opinión sobre el artículo

Enviar un comentario nuevo
El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.