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El pequeño gran gesto

Tal vez se te haya pasado alguna vez por tu mente la pregunta de por qué ocurren tantas catástrofes en este mundo y de qué modo podríamos tratar de solucionarlas, para enseguida decirte que son otr@s los que disponen realmente de los medios para ello y que un@ ya tiene bastante con lo que tiene para solucionar el día a día de la hipoteca, l@s hij@s, el trabajo.......

Entretanto, los poseedores de los medios no están realmente preocupados porque se encuentran enfrascados en dirimir quien es el más fuerte o el más poderoso, y entonces jugamos al escondite con nuestras conciencias y mientras en el mundo occidental, salimos a comprarnos lo último en tecnología y nos aislamos con nuestros móviles para tolerar que los que tienen los medios jueguen también al escondite con las realidades para acallar nuestras ansiedades.

¿Debemos entonces quedarnos de brazos cruzados a esperar que sigan ocurriendo desastres?

El problema es que los seres humanos estamos acostumbrados a delegar siempre para descargar nuestras responsabilidades sobre algo externo a la vez que organizamos nuestros pensamientos de manera negativa, como si estuviéramos a la defensiva de algo -una amenaza natural continua para la que necesitamos ser agresiv@s esgrimiendo el argumento de la violencia como única respuesta a los problemas que nos acucian porque es lo más sencillo: es uno de los pocos para el que no es necesario ejercitar nuestro pensamiento.

Parémonos pues a pensar y empecemos por preguntarnos de que nos defendemos o por qué tenemos miedo, para a continuación, cesar en nuestra continua delegación aplicando una máxima muy simple:

"Lo malo que no quieras para ti, no lo quieras para los demás "

Nada más.

Nos hacen creer que vivimos en un mundo globalizado donde la información ha adquirido una preeminencia gracias a la tecnología. Estamos en la Sociedad de la Información avanzando hacia la del Conocimiento...... pero esto no es así de ninguna manera pues hay 3/4 partes del planeta que no participan de esta máxima y que en realidad se encuentran subyugados por el tercio restante. Pero incluso en este último existirían divisiones entre bandos antagónicos -ricos y pobres, ensanchándose cada vez más la brecha que nos separa, mientras seguimos delegando en la ciencia, en la medicina, en las ongs, en los gobiernos, en la política, en la sociedad para que solucionen los problemas que tenemos. Todo esto no hace sino retroalimentar la espiral que nos conduce hacia una especie de suicidio colectivo.

Seamos valientes, seamos revolucionarios empezando por actuar desde un@ mism@ con el pequeño gran gesto del cambio individual que sea capaz de generar una conciencia colectiva positiva, y no al revés: "Lo bueno que quiero para mí, también para los demás ante todo ", y desde dentro, no desde fuera.

Dará entonces igual que algun@s se empeñen en jugar al escondite con vertidos ilegales, descargas furtivas de contaminantes en los océanos, almacenamiento de basura nuclear en países del tercer mundo , atentados ecológicos diversos…. cuando el resto los vea a ojos destapados.

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