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Desafíos en el desarrollo y crecimiento en las Pymes

Desde que en el año 2008 apareciera la tercera(*) gran crisis mundial occidental, las organizaciones empresariales de tamaño medio y pequeño han sido una de las estructuras productivas más afectadas y que más han sufrido. Mientras, las grandes empresas y multinacionales han podido atajar mejor el golpe. Sin embargo las llamadas PYMES en nuestro argot financiero y popular tienen una serie de ventajas, que nadie sabía:

.- su tamaño
.- su contacto diario con el mercado
.- su información acotada

Pero, ¿Para qué sirven estas ventajas y cómo podemos alinearlas para que realmente tengan un resultado competitivo favorable?
La configuración idónea de esos tres elementos debería ser, si no suficiente, al menos si determinante para incidir en la política de desarrollo y crecimiento de dichas PYMES a corto plazo. Y fíjense que digo a corto plazo, no a medio ni a largo plazo. Recordemos que por corto plazo me refiero a todos aquellos eventos que tienen su maduración en un período menor a un año.

Desarrollo y crecimiento

Empecemos: Antes de nada definamos Desarrollo y Crecimiento: Por Desarrollo entendemos el progreso no cuantitativo de una entidad, ya sea un país, una empresa, una familia, una persona. En el caso concreto de una PYME desarrollo significa disponer de tecnología adecuada, de personal adecuado y cualificado, de una localización industrial óptima, de una organización eficiente. Paralelamente Crecimiento hace referencia a la evolución cuantitativa y por tanto a la evolución de las magnitudes económicas y patrimoniales de la empresa: cifra de ventas, cifra de beneficios, valor de la empresa, activos, pasivos, capital social, número de trabajadores, etc.

Pues bien, en nuestro caso tener un buen tamaño implica poder maniobrar con mejor comodidad sin embargo muy pocos empresarios lo aprovechan: Una empresa con 4 trabajadores y un local comercial por ejemplo no debería tener la misma dificultad para cambiar su posición competitiva que una gran empresa con 3000 trabajadores y 10 sucursales. En este sentido, el tamaño implica que tenemos todos nuestros recursos muy a la mano por lo que será cuestión de voluntad y de ilusión volver a contar con dichos recursos para relanzar la empresa. La menor actividad económica como consecuencia de una crisis no debería ser óbice para hacer reuniones en las que celebremos esos tan de moda ‘brainstormings’ en donde todos participan y en donde todos de forma abierta y libre ponen encima de la mesa todo aquello que nos gustaría cambiar, como conseguirlo y como aplicarlo en la realidad. Además también hay modos de implicarse en el crecimiento desviando recursos hacia orientaciones más comerciales. Hoy en día hay que ir a buscar los clientes ya que no se puede esperar que ‘nos compren’ sino que ‘les vendamos’, conceptos muy diferentes. Finalmente ese tamaño que representa una buena ventaja competitiva podría ser incluso optimizado en cuanto a tareas o servicios que hasta ahora contratamos fuera y que podríamos hacer desde dentro.

El contacto con el mercado

En segundo lugar tenemos el contacto diario con el mercado. En una PYME no hay un director de márketing que está sentado en su despacho del piso 36 y que ni sabe lo que hay en la calle. Nuestra PYME si lo sabe, lo que hace falta es dotarla de una mayor componente analítica…. Saber quién nos está comprando, quién aumenta y quién reduce sus compras y por qué lo hace, qué perfil tienen esos clientes, cuáles son sus necesidades, sus puntos de insatisfacción, lo que piensan de nuestro producto o servicio, etc. De nuevo se impone un ‘brainstorming’ en donde se expongan ideas para aprovechar todos esos conocimientos de nuestro mercado.

Analizar la información para tomar decisiones

Finalmente, en tercer lugar tenemos información, mucha información, información que no aprovechamos porque de nuevo estamos inmersos en el día a día. Tenemos información de nuestros productos, pero no sabemos lo que vendemos, información sobre precios, pero no sabemos si son los adecuados, información sobre posibles oportunidades de inversión pero no tenemos una fuente de financiación, tenemos información sobre las cifras de nuestra empresa pero no sabemos interpretarla, costes, gastos, impuestos, cobros, pagos, tesorería, pero al final no sabemos cómo gestionar todos estos conceptos.

Es entonces cuando entra en acción un buen servicio de consultoría que puede ayudar a esas PYMES a aprovechar esas ventajas que solo tienen ellas y que no tienen las grandes empresas, pero que sin embargo bien utilizadas y gestionadas pueden darnos de nuevo la satisfacción y la ilusión por nuestro cometido empresarial. Son las consultorías de inteligencia de negocio que tanta falta hacen para ayudarnos a salir de una situación que se repite cada 30-40 años(*).

(*) Relativo a la crisis de 1929, crisis de 1973 y crisis de 2008.

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