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Cómo me enamoré de mi traductor de inglés

Sara y su socia tienen una tienda online y les va muy bien. Un día decidieron traducirla al inglés para empezar a vender en otros países. Eso fue el origen de muchos disgustos, hasta que encontraron al traductor idóneo. ¿Quieres saber cómo lo hicieron y cómo puedes evitar cometer los mismos errores que ellas?

Más del 60 % de las tiendas online españolas venden en el extranjero. Pero si quieres llegar a otros países, el primer paso es traducir tu tienda online al idioma correspondiente. En el caso de Sara y su socia, que se dedican a vender libros antiguos a través de Internet, estaba claro que tenían que traducir al inglés su página web, porque eso les permitiría acceder a la comunidad internacional de bibliofilias.

Como nunca habían trabajado con una empresa de traducción, tras mirar un poco en Internet publicaron un anuncio en una famosa web de freelance para buscar un traductor de inglés. En seguida tuvieron un montón de respuestas y eligieron al traductor que les ofrecía un mejor precio y rapidez de entrega. En apenas tres días, recibieron la traducción al inglés de todos los contenidos de su tienda online, publicaron la versión internacional del sitio y se sentaron a esperar nuevas ventas.

Pero no fue eso lo que sucedió…

“Vuestra web en inglés es una basura”

A los pocos días, un cliente potencial les mandó un mensaje quejándose de que los contenidos en inglés de su página web eran “basura”. Se quedaron muy extrañadas. En las semanas siguientes, observaron que varios visitantes habían abandonado pedidos a mitad del proceso de compra. Les escribieron para preguntar el motivo y los que respondieron señalaron que la página en inglés no les inspiraba confianza.

Finalmente, Sara y su socia contactaron con un proveedor y amigo del Reino Unido y le pidieron que echara un vistazo a su página internacional. En seguida les dijo que la web en inglés resultaba incomprensible y que no deberían haber usado el traductor automático. “¿¡Cómo dices!?”, exclamaron ambas emprendedoras a la vez. “¡Si contratamos a un traductor de inglés profesional para hacer ese trabajo!”. De la forma más dura, Sara y su socia aprendieron su primera lección sobre la traducción.

Cinco errores frecuentes al traducir tu tienda online

1. No uses la traducción automática, porque no genera confianza.
2. No te fíes de los precios de traducción sospechosamente baratos.
3. Evita las prisas: las traducciones urgentes son caras y no suelen salir bien.
4. Traduce también las etiquetas, descripciones y palabras clave de las páginas.
5. Primero envía a traducir un texto de prueba y haz que lo revise un nativo.

Después de esta amarga experiencia, Sara y su socia tuvieron que volver a empezar. Reclamaron a la web a través de la cual contrataron al traductor, pero les dijeron que una vez aceptado y pagado el trabajo, no podían hacer nada. Así que retiraron la versión internacional de su sitio y contactaron con varias agencias de traducción. Pero las tarifas de traducción que les pedían se salían totalmente de su presupuesto.

Cuando ya empezaban a pensar que tendrían que renunciar por el momento a sus planes de internacionalización, un conocido les recomendó a Jim, un traductor de inglés con el que había trabajado. Como ya no se fiaban de nadie, antes de contactar investigaron un poco en Internet. Les pareció una buena señal que tuviera una página web en la que se presentaba e incluía referencias, como su perfil de LinkedIn, los clientes para los que había trabajado y recomendaciones de algunos de ellos.

Cinco cosas a comprobar antes de contratar a un traductor

1. ¿De qué país es y qué combinaciones de idiomas traduce?
2. ¿Con qué titulación oficial o estudios de traducción cuenta?
3. ¿Tiene página web propia, portfolio de trabajos y perfiles de redes sociales?
4. ¿Cuenta con experiencia en tu sector? ¿Para qué clientes ha trabajado?
5. ¿Qué garantías ofrece respecto a la calidad final de la traducción?

Finalmente, contactaron con Sean para pedirle presupuesto y su respuesta fue esta:

“Muchas gracias por contactar. Lamentablemente, no puedo prepararos una propuesta sin que antes hablemos para que me contéis más sobre el proyecto. ¿Os va bien si hacemos un Skype el lunes? Mientras tanto, echaré un vistazo a la web”.

Se quedaron muy sorprendidas, porque ni el primer traductor ni las agencias con las que habían contactado les solicitaron información adicional. Se limitaron a presentar un presupuesto y fecha de entrega para el trabajo. Así que al lunes siguiente, esperaron con curiosidad la llamada de Jim el traductor, que les hizo un montón de preguntas sobre su tienda, a qué países querían vender, qué imagen querían dar, etc.

Cinco preguntas que tu traductor de inglés debería hacerte

1. ¿A qué mercado te diriges: Reino Unido, Estados Unidos, internacional?
2. ¿Has traducido textos anteriormente que pueda usar como referencia?
3. ¿Deseas utilizar un tono más formal o informal en los contenidos?
4. ¿Para qué vas a usar el texto: tu web, blog, folletos, catálogos, cartas?
5. ¿Has identificado si hay repeticiones en los textos que quieres traducir?

Tras la videoconferencia, Sara y su socia supieron que Sean era el traductor ideal para el trabajo. ¡Además, le encantaban los libros! La misma tarde, les envió un presupuesto. No era barato y pedía varias semanas de plazo. Pero identificó textos repetidos que permitieron reducir el coste y les propuso un calendario de entregas para que pudieran empezar a revisar algunas secciones mientras traducía el resto.

¡Ahora sí, vamos a hacer “business”!

En apenas un mes, la nueva web internacional estuvo lista. El presupuesto de Jim incluía una revisión final del sitio para detectar posibles errores y acabar de ajustar el contenido. Además, les sugirió traducir otros textos en los que no habían pensado, como banners y mensajes de confirmación de la compra, seguimiento del envío, etc.

El lanzamiento de la web internacional fue, esta vez sí, un éxito. Empezaron a recibir pedidos desde el extranjero y un importante proveedor de Estados Unidos les contactó para proponerles una colaboración. Sara y su socia siguieron contando con su traductor de confianza para nuevos proyectos. ¡Aunque eso ya es otra historia!

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